Miles de brasileños marcharon exigiendo que Dilma se vaya

Las concentraciones se realizaron en más de 400 ciudades del vecino país, envuelto en un gran descontento social por la recesión económica y un megafraude a la estatal Petrobras.

Una ola de manifestantes pidieron hoy en Brasil la destitución de la presidenta Dilma Rousseff, en un clima de fuerte descontento social por la recesión económica y por un megafraude a la estatal Petrobras que salpica a la elite empresaria y política del país.

Cerca de un millón de brasileños dejaron retratada su irritación en más de 400 ciudades, custodiadas por una operación policial reforzada, durante una jornada de protesta que por primera vez es explícitamente apoyada por partidos de la oposición. 

La magnitud de las marchas es un dato sensible para Rousseff, que enfrenta un pedido de juicio político que podría terminar anticipadamente su mandato, previsto hasta 2018, y también para los legisladores que buscan combustible para motorizar ese proceso que está en ciernes en el Congreso.

En Rio de Janeiro, sede de los Juegos Olímpicos en agosto, miles de personas caminaban junto a las playas de Copacabana y teñían la ribera marina con los colores amarillo y verde de la bandera nacional, los mismos que identifican a la emblemática selección de fútbol de Brasil, la prenda favorita usada por los manifestantes.

Las imágenes aéreas de una marea de gente pidiendo un cambio de gobierno devino en una escena repetida en Brasil desde que eclosionó la crisis económica y política.

Una avioneta que sobrevoló las playas de Rio de Janeiro arrastrando un cartel con la leyenda "No va a haber golpe" fue abucheada por la multitud. Poco después, una lancha navegó frente a la costa mostrando una bandera que decía "Fuera Dilma".

Además, un gigantesco muñeco inflable que asemeja a la figura del expresidente Luiz Inacio Lula da Silva vestido de presidiario se erigía entre las cabezas apiñadas frente al Congreso, donde se vivó al juez federal Sergio Moro, cuyos fallos enviaron a la cárcel a varios empresarios y políticos de la elite local enlodados en la causa Petrobras.

En Sao Paulo, la capital económica e industrial de Brasil, fue el corazón del descontento social, como sucedió en 2015, cuando se congregaron cerca de un millón de brasileños.

Imágenes de televisión también mostraban copiosas manifestaciones en ciudades como Belo Horizonte (sureste) e incluso en tradicionales bastiones del izquierdista PT, que lleva más de 13 años en el poder, en el estado de Bahia, noreste.

Con una caída de su PIB del 3,8% en 2015 y una proyección negativa para este año, un desempleo en alza y las cuentas públicas en rojo, la potencia emergente entró en una espiral de desánimo que se derramó incluso dentro de la coalición de gobierno.

El sábado, el mayor aliado que tiene el PT en el gobierno anunció que evalúa romper la alianza. El centrista PMDB, la mayor fuerza política de Brasil, debatirá durante 30 días si abandona a Rousseff a su suerte o si se mantiene dentro del gobierno. 

La convención del partido al que pertenecen el vicepresidente de la República, Michel Temer, el jefe de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, y el del Senado, Renan Calheiros, transcurrió en clima opositor y las marchas podrían animar a quienes pretenden avanzar con el impeachment.

En plena tormenta, Rousseff compareció sonriente el viernes y echó mano del carácter glacial que envuelve su biografía: "¿Creen que tengo cara de estar resignada? ¿Creen que tengo genio para resignarme? Yo no estoy resignada ante nada y no tengo esa actitud ante la vida (...) Cuenten, por lo menos, que no tengo cara de quien va a renunciar", instó a los periodistas.
Compartir en Google Plus

SOBRE RADIOMETRO

Radio Metro Chepes es el primer medio digital de la ciudad de Chepes.Actualizando noticias de nuestra ciudad, la provincia y el mundo minuto a minuto.
    Blogger Comentarios
    Facebook Comentarios

0 comentarios:

Publicar un comentario